domingo, 26 de julio de 2009

"de madera y naftalina"

los pasajeros escogen su asiento corriendo, atropellando al niño interior, aquel que vendas y lo asesinas con alcohol, solía oler el chaleco de mi abuela para recordar como llegar a casa después de verla a ella, mis compañeros se comían mi colación y a pesar de ello era gordo como un lechón, pero esas primaveras se congelaron, y algunas se marchitaron (no sabes cuanta angustia llevo rodeando todo santiago), los otoños murieron en la batalla y las tragedias adornan mi espalda, de flores secas, flores muertas, las sensaciones pesan, depende en que planeta te quedas, hoy no estoy en la tierra, porque vivo hace mil años dentro de un cometa, de naftalina y madera

¡qué mierda haces sobre mi escalera!, te recuerdo que hace una hora tu no estabas en silencio, solías olerme y yo te apretaba hasta que explotaras en miles de oraciones, para los miles de dioses, aquellos que te abandonaron en el asfalto, ellos nunca llegarán tan alto (tu sabes de lo que hablo), me abandonas y me perdonas, me quedo solo como un dedo, tu me enseñaste eso de no esperar el misterio, estoy en la primera fila del paredón, donde el reflejo del sol me muestra los campos de cultivo de algodón, una oportunidad de abolir mi esclavitud

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