martes, 22 de septiembre de 2009

"gastrointerítis inducida"

pupilas dilatadas, sudoración en las palmas y en la fiesta el alma es el jazz, tomamos solo un auto al llegar pero nadie condujo, nadie lo recuerda, no era importante, mis ojos estaban cubiertos por manos morenas, cálidas y con aroma a tabaco, mi pecho se agitaba pero la excitación era química, no orgánica, la empujé para golpear al que se las daba de escritor, estaba al medio del salón y mi bienvenida fue atenuada por el quebrar de una botella, mi mano cortada y mi frase para el bronce "tu escribí como el pico y a mi no me gusta el pico, conchetumare", él asustado e inseguro quizó razonar, yo le di mil razones con un escupo y le corte el estómago con los ojos vidriosos, sabía que a fin de cuentas ella iba a seguir con él, pero cada vez que ella salte sobre su cuerpo, asustada e insegura, su pasión hará que le mire el pecho y lea mi nombre con rabia y amor, pero yo nunca lo sabría, esa noche me iba al norte, una maleta vacía, un traje recién planchado y una línea en el baño de la parada del autobus
no había cabida para sentimentalismos.

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