miércoles, 14 de octubre de 2009

"two players"

estamos en un auto, en los asientos de atrás, solo vemos las ramas que pasan cerca de la ventana cuando todo avanza, cielo azul pero gris santiaguino, los cables del teléfono crean ondas dentro del marco de plata, como un pentagrama pero no podría tener notas porque morirían electrocutadas, algunas casas saludan, otras se despiden, bajamos con dos botellas a paso lento, entraste y te llamaron al celular, te sentaste y discutiste con él, yo, solo veia las noticias y pensaba en el consejo que te iba a dar, terminaste y te fuiste al patio, no te iba a seguir, me quise ir y camine por la calle donde paso el auto que nos llevo a tu casa, quise imitar el paso de los cables, las casas y el cielo azul deslavado, no tiene nada interesante ya, pero miré, empecé a caminar y a la vez mirando hacia arriba, tú seguiste hablando, te pusiste de pie, seguiste hablando, caminaste, intentaste alcanzarme, me di vuelta, reconocí tu apuro y quise alejarme más, quizás corrí, no lo recuerdo, pero lo intenté, él te decía que no, una y otra vez, insistentemente y tú le decías también que no, no sé porqué discutían, qué discutían, pero seguían haciéndolo. los cables siguen ahí y tú también y yo sigo corriendo sobre una cinta, no me gusta correr porque te cansas así que caminé, le colgaste y me llamas, gritas, después solo miras, porque no me seguiste, sabía que pasaría eso, pero querías escuchar lo que te tenía que decir, aunque fuese malo, hubieses querido que fuese bueno, siempre quisiste algo bueno, por eso te dormiste en el auto porque todavía no veo el cielo completamente azul, tu si, el también, pero te da rabia, pero no entiedes mucho ahora ya que paraste, pero me pensaste, yo, camino mirando los postes, apellidos de candidatos, pico pal que le y ele de as, y tú durmiendo, siempre durmiendo, fea culiá, nunca viste algo, siempre un vacío, tus ojos como agujeros por los cuales meter algo de hilo y conectarlo con algún adminículo servible y todo utilitario, verme como el que entrega tus mensajes en bicicleta y seguir buscándote en el remitente y desesperarse, desaparecer, a punto de desfallecer por no encontrarte bajo la tapa de una caja de zapatos, la fotografía de cuando eras una niña y aún dices que lo eres pero no te das cuenta que aún duermes y que siempre he estado haciéndote cariño en el pelo para que sigas haciéndolo y así nunca me veas, ya doble la esquina, persistiendo la paradoja, me muevo pero te acercas, pero los únicos marcos que veo son los de mis anteojos, sucios, tu tuviste la culpa de quedarte y yo tuve la culpa de irme, insistes y me llamas al celular, caminas rápido para ver si me alcanzas, pero al doblar, no estoy, pero repondo, conversamos largo y tendido, yo estoy dentro de un auto y me recuesto, tu haces dedo en la avenida y nada para, nadie te cree, te pregunto con quién estás, me dices que con el que quieres, yo me alegro, pero te vas al patio para hablar conmigo, te dije que él se enojaría, se va a molestar y si, quiero tener culpa, debo matar a alguien, dame la oportunidad, te quiero matar, y caminas por la calle siguiéndolo a él, me cuelgas, te cuelgo porque no debes actuar así, no es agradable escuchar que repiten siempre la misma palabra y tener que responder siempre la misma y que el aire se vicie, se convierta en algo más, condicione la pesadilla siguiente, el terror nocturno que tus padres evitaron cuando tenías ya edad suficiente para no estar entre sus sabanas, perdida, buscando lo que jamás encontrarías fuera de ellas cuando salieras de la primera vez, tu madre, tu padre, tu hijo, tu mujer, tu hombre, todos, nadie existirá cuando comprendas que las sábanas no respiran cuando están a los pies del catre y son inútiles y tu mano sobre mis pechos y el miedo que siempre tuviste de convertirte en una mujer, pero si somos uno ahora, pero yo sé que esto nunca significó mucho, nunca debió hacerlo, y nunca será, porque nada es real, porque todo es mundano, prefiero las estelas del juego de luces de la feria navideña que tus fuegos artificiales en la alameda, prefiero dejarte que esperarte, porque los paraderos son mi cobijo, y ahí duermo pero no respiro, sabes que me ahogo cada vez mas caminando por la calle, porque tus padres en las sábanas te dejaron durmiendo y yo camino solo, mis alveólos tapados son los testigos de mi alergia sobre ti.

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